Anexo:Homenaje a la memoria del doctor Julio Sepúlveda Urrutia

De Enciclopedia Colchagüina


Honorable Senado:

Una de las personalidades más importantes que he conocido en mi tierra colchagüina fue el doctor Julio Sepúlveda Urrutia.

Los más diversos sectores de la provincia de Colchagua expresaron su pesar y lloraron su partida, recientemente, en la ciudad capital de San Fernando.

Durante más de cincuenta y cinco años, don Julio estuvo vinculado a las más diferentes instituciones, en el orden público y privado, que sirven a la colectividad.

De esta manera, fue cirujano del Hospital de San Fernando, y su director durante muchos lustros, dejando diariamente, en cada actuación solidaria, su exquisita calidad humana al servicio de los pobres, de los desvalidos, de los que tienen hambre y sed de justicia.

Fue fundador, en el año 1920, de la Cruz Roja de San Fernando y trabajó en esta altruista institución, sea atendiendo en sus consultorios médicos, sea formando personal de enfermería, con alto espíritu humanitario y de amor a sus semejantes.

En idéntica forma, contribuyó al desenvolvimiento del Cuerpo de Bomberos, donde, con singular acierto, organizó varias compañías. Perteneció a la Segunda de ellas, donde prestó su colaboración como cirujano y director honorario.

Asimismo, el Rotary Club y otras instituciones privadas, especialmente el Club de Fútbol Colchagua, contaron con su asistencia y colaboración en forma permanente, pues participaba en los trabajos y reuniones periódicas.

Don Julio Sepúlveda era un libre pensador, y en los momentos más difíciles, cuando el oscurantismo y la inconsecuencia campeaban en tierras colchagüinas, la Logia Colchagua tuvo en él una de las columnas más recias, de personalidad más acerada, intransigente en materia de principios y leal a la doctrina masónica, hasta su muerte.

Por estas grandes y bellas condiciones humanas, trasunto de su alma de médico de los humildes y los pobres de su tierra, el pueblo lo lloraba al partir, porque llegó a constituir una parte de su propio corazón.

No hay lugar a dudas de que su temple de integridad moral dejó impresas en el corazón de cada familia, de cada padre, de cada madre, de cada niño, sus inmensas condiciones de médico y cirujano. Su habilidad quirúrgica trascendió los límites de la ciudad, y después, de la región. Muchos tenemos que agradecerle la vida, cuando puso su habilidad e inteligencia al servicio de la colectividad, sin interés, sin pedir ni esperar jamás nada, ofreciéndolo todo, porque así era su espíritu de selección y de comprensión humana.

Cumplió hasta la saciedad aquella condición que el gran cirujano Hans Kiilian exigía de quienes han dejado su vida a la sombra del quirófano, cuando así decía:

"Quizás sea una concepción un poco romántica, pero yo siempre he considerado la relación entre el paciente y el médico como una especie de compañerismo frente al sufrimiento y la muerte. Creo que ello impone una serie de obligaciones éticas, entre las que figuran la absoluta sinceridad por ambas partes y una confianza y fidelidad mutua incluso en el terreno puramente humano."

En nombre del Comité de Senadores Radicales, rindo homenaje de afecto y de recuerdo a la memoria del doctor Julio Sepúlveda Urrutia, y requiero una resolución del Senado para enviar una nota de condolencia a las familias Sepúlveda Schultz y Bouchon Sepúlveda, y, en especial, a uno de sus miembros, el señor Julio Sepúlveda Schulz, presidente provincial del Partido Radical en Colchagua.