Anexo:Homenaje en memoria del doctor Jorge Ortúzar Rojas

De Enciclopedia Colchagüina

Señor Presidente, en el devenir histórico, secular y milenario del nacimiento, vida y muerte del ser humano, ha caído, segado por la guadaña inexorable del destino, el último roble de la pasada generación de médicos de la legendaria y altiva ciudad de San Fernando.

Me refiero al sensible fallecimiento del doctor Jorge Ortúzar Rojas, colega médico y amigo nuestro que ejerció su profesión durante muchos años en la capital de la provincia de Colchagua.

El doctor Ortúzar nació el 22 de mayo de 1889 en la ciudad de Rengo, obtuvo su título de médico cirujano en 1914, e hizo sus primeras armas como profesional en las salitreras de la pampa nortina, llegando posteriormente a la ciudad de San Fernando, donde adquirió gran fama como médico clínico, dentro de su especialidad de la Medicina Interna, efectuando una abnegada labor médico-social, ya que, fuera de su acción profesional, actuó en instituciones sociales, culturales y educacionales de Servicio público, como el Rotary Club, Club Social y Hogar de Niños. Y en todas ellas dejó la huella indeleble de su labor progresista en bien de la comunidad.

Como médico, realizo una verdadera labor de apostolado laico, entregando todo su saber y su experiencia en beneficio del enfermo, siendo el médico de todos. Si tuvo una especial predilección, fue por aquellos seres en cuyas cunas no sonrió la riqueza, seres que llamamos indigentes y para los cuales fue el verdadero paño de lágrimas dentro de esa labor médico-social en bien de la colectividad.

Fue médico de Sanidad del Hospital de San Fernando y de la Compañía de Tabacos, lo que, unido a ese gran acierto clínico con que diagnosticaba las enfermedades, le diera justa fama de médico talentoso, serio y responsable.

Su postrera despedida en el cementerio local contó con la presencia de sus enfermos agradecidos y de sus amigos a los que tuvo por cientos, por sus dotes de caballerosidad y de bondad, ya que él, en vida, supo hacer de la amistad el sello de su personalidad, al interpretar fielmente ese sentimiento grande y noble que permite a los seres humanos comprenderse mutuamente y enraizarse en el calor y en el afecto de una verdadera hermandad.

Hicieron uso de la palabra, en su inhumación, el doctor Fernando Mardini Malollan como consejero del Colegio Médico de Chile; don Roberto Soto Aliaga, por el Rotary Club; y don Javier Rivadeneira Rojas, en nombre del Club Social y de los amigos del ilustre extinto.

El doctor Jorge Ortúzar Rojas se identificó con los médicos de su generación de San Fernando, ya idos en el sueño eterno de la muerte, como los doctores Julio Sepúlveda Urrutia y los hermanos Armando y Patricio Maturana Maturana, que hicieron dé su profesión un verdadero apostolado. En esta ocasión quiero recordarlos a todos, ya que, si bien es cierto que la materia física de sus cuerpos no existe, no es menos efectivo que el fluido espiritual seguirá iluminando la labor de los médicos que seguimos actuando en esta noble profesión, reviviendo en nosotros el recuerdo de sus recias personalidades de varones abnegados, altruistas y de innata bondad.

Interpretando como médico el sentir del Colegio Médico de la provincia de Colchagua y como Diputado de la zona y en nombre de la ciudadanía colchagüina, solicito del señor Presidente recabar el asentimiento unánime de esta Corporación legislativa para que se envíen sentidas notas de condolencia a los familiares del doctor Ortúzar, al Cuerpo Médico de Colchagua y, en especial, en la ciudad de San Fernando, al Rotary Club, al Club Social y al Hogar de Niños, destacando los merecimientos que tuviera en vida el doctor Jorge Ortúzar Rojas y que no fueron otros que los atributos de su personalidad, como su gran calidad de médico clínico internista, su abnegación, su labor al servicio público, su hombría de bien, su caballerosidad, su justicia y su bondad.